De la primera pregunta al plan de capital
Antes de mover dinero conviene ordenar el criterio. Estos son los pasos que seguimos cuando alguien llega con una duda concreta sobre acciones, asignación de capital o plazos, y quiere entender qué se puede decidir y qué no con la información disponible.
Punto de partida y horizonte
Empezamos por lo básico: qué capital hay, para qué se reserva y en qué plazo se piensa. Sin ese encuadre cualquier estrategia suena razonable y no sirve. Se anotan restricciones reales de liquidez y obligaciones previstas.
Revisión de lo que ya existe
Si hay posiciones abiertas, se leen una por una: qué se compró, con qué tesis y qué ha cambiado desde entonces. Muchas carteras arrastran decisiones antiguas que ya no responden a ningún criterio actual.
Selección con criterios explícitos
Definimos qué se mira antes de elegir una acción: calidad del negocio, deuda, generación de caja, precio frente a beneficio. Los filtros se escriben y se respetan; si un valor no pasa, no entra aunque la narrativa sea atractiva.
Reparto del capital
Se decide cuánto pesa cada posición y por qué. Aquí aparecen los límites por sector, el colchón de liquidez y las reglas para no concentrar sin darse cuenta. La diversificación se mide, no se intuye.
Seguimiento y ajustes
El plan se revisa con una periodicidad fijada de antemano, no cuando el mercado se mueve. Se documentan los cambios y el motivo, para poder distinguir una decisión razonada de una reacción al ruido.
Para ver el detalle de cada bloque, revisa las áreas de trabajo o escríbenos desde contacto si tu caso no encaja en el recorrido habitual.